La comunicación entre el médico y el paciente es una de las claves para garantizar el éxito de una intervención de cirugia estetica. Esta comunicación debe ser fluida y en ambas direcciones. Por un lado, el paciente tiene que decirnos qué es lo que quiere conseguir con esta intervención y por el otro, nosotros tenemos que ser capaces de explicarle cómo y hasta qué punto le podemos ayudar.
Para ello la comunicación tiene que estar basada en tres pilares: veracidad, expectativas realistas y confianza.
La veracidad consiste en ser francos con nuestros pacientes y explicarles cómo va a ser el proceso por el que van a pasar. La seguridad en cirugía estética es una realidad. Técnicas menos agresivas, anestesias más eficaces y postoperatorios más livianos hacen que la práctica totalidad de las operaciones se realicen con éxito. Sin embargo, una operación de estética no deja de ser una intervención quirúrgica y debe ser abordada como tal. El paciente debe estar informado sobre los posibles riesgos y las molestias que va a sentir. De este modo, estará preparado para sobrellevar los cambios que experimentará su cuerpo durante todo el proceso.

Por último, la confianza es también otro de los principios básicos de la relación médico-paciente. Si hemos sido honestos y francos con nuestro paciente y le hemos explicado de manera realista la intervención y sus resultados, él confiará en nosotros y todo se desarrollará de manera más fluida y sencilla. Todos estos factores aumentarán el grado de satisfacción del paciente y harán que la cirugía sea un éxito.